Siente la alegría de vivir “Aquí y Ahora”

AQUI Y AHORA“El futuro nos tortura y el pasado nos encadena. He ahí porque se nos escapa el presente”

Gustave Flaubert

Tenemos una gran capacidad para recordar el pasado, para revivirlo como si estuviera ocurriendo ahora, sentir las emociones que su recuerdo nos produce. Nuestro cerebro tiene almacenada toda nuestra vida, incluso aquellas vivencias que creemos olvidadas. Además, podemos comparar tiempos pasados con los actuales, podemos compararnos a nosotros mismos, a los seres con los que nos hemos relacionado a lo largo de nuestra vida, así como todos los objetos, lugares y contextos que nos han acompañado. Sin embargo como dice un proverbio anónimo: Si aún sigues hablando de los que hiciste ayer, no has hecho mucho hoy” Además, somos la especie del planeta con mayor capacidad de planificar el futuro, de elaborar mejores estrategias a seguir para conseguir nuestros objetivos. Para esta tarea contamos con la corteza prefrontal, que es la parte del cerebro de aparición más reciente a lo largo de la evolución y que más nos diferencia de nuestros antepasados más cercanos. Sin embargo, como dijo Séneca: “La mayor rémora de la vida es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy”.

De tal manera que sólo vivimos el presente. Él es el que nos proporciona las vivencias que en el futuro recordaremos y el que desea como nos gustaría que fuera el futuro. Si nos ocupamos demasiado del pasado y del futuro se nos escapará el presente. Nos lo han dicho y nos lo siguen diciendo todos los pensadores y artistas de todos los tiempos y lugares. El poeta Horacio (65-8 a.C.) ya nos lo dijo con su famosa frase “Carpe Diem” (“aprovecha el día presente”). Palabras que nos recuerdan que la vida es corta y debemos apresurarnos a gozar de ella.

En un estudio publicado en la prestigiosa revista científica Science (2010) llevado a cabo por los investigadores Matthew A. Killingsworth y Daniel T. Gilbert de la Universidad de Harvard, Estados Unidos, se hizo un seguimiento a 2250 personas, con una media de edad de 34 años, con las que se contactaba varias veces al día a través del iPhone. Cada vez que se contactaba con ellas se les preguntaba qué sentían en ese momento, qué 56 estaban haciendo y si estaban pensando en otra cosa diferente a lo que hacían. Los investigadores hallaron que en un 47% de las ocasiones en que se contactó con los participantes estaban pensando en otra cosa diferente a la que estaban haciendo. Además, eran menos felices cuando estaban pensando en cosas diferentes a las que estaban haciendo, y en lo que estaban pensando predecía más lo felices que eran que lo que estaban haciendo en ese momento. La conclusión del estudio es que si bien el cerebro humano tiene la capacidad de pensar en cosas que no están ocurriendo en el aquí y ahora esta capacidad tiene un alto coste emocional: la infelicidad. Por lo tanto, una mente distraída es una mente infeliz. MIHALY-FLUJO

La felicidad es un “estado de flujo”, un “estado de experiencia óptima”, como dice el psicólogo húngaro Mihaly Csikszentmihalyi (1934-). Dicho “flujo” se produce en situaciones en las que la atención o energía psíquica se invierte libremente y con éxito en el logro de las metas elegidas por la persona, caracterizándose por momentos de concentración activa, de motivación, de absorción completa en la actividad que se está haciendo, momentos en los
que experimentamos la sensación de estar flotando y de sentirnos poseídos por sentimientos de gozo creativo, de plenitud. Seguro que todos hemos experimentado esa absorción total en el momento presente en el que el tiempo y el espacio desaparecen y estamos totalmente concentrados en lo que estamos viviendo en ese momento, sin ningún pensamiento que disturbe esa entrega total al presente.

Las investigaciones que han explorado qué pasa en nuestro cerebro cuando estamos en un estado de “flujo” indican que se produce una disminución en la actividad de la corteza prefrontal medial y en la corteza cingulada posterior, así como en la amígdala. La corteza prefrontal es la encargada del autocontrol de nuestros impulsos y nuestra conducta. Ello hace que desaparezca nuestro propio juicio sobre nuestros actos y que estemos más propensos a pensar más libremente, más creativamente.

PREFRONTAL CORTEX Y AMIGDALAPor supuesto que no se trata de no tener planes para el futuro ni de no recordar el pasado, tan solo es recomendable vivir centrados, la mayor parte del tiempo, en nuestra vida real, en la que estamos viviendo en cada momento. Sabemos que la Tierra realiza un largo viaje alrededor del sol durante un año pero, a la vez, hace un viaje sobre sí misma cada 24 horas. El largo viaje no le impide realizar el corto. Nosotros podemos hacer lo mismo que la Tierra: teniendo como perspectiva el largo viaje de nuestra vida, tenemos que concentrarnos en el viaje diario, que termina con el sueño igual que en la Tierra termina con oscuridad para volver a ver la luz al amanecer.

“Solo existen dos días en el año en que no se puede hacer nada. Uno se llama ayer y otro mañana. Por lo tanto, hoy es el día ideal para amar, crecer y hacer y, especialmente, vivir”

Dalai Lama Tenzin Gyatso

 

Referencias:

Killingsworth MA, Gilbert DTS (2010). A wandering mind is an unhappy mind. Science. 12;330(6006):932.

Martínez Ortiz, Manuela y Moya Albiol, Luis. (2015). Escucha tu cerebro. La clave de la Neurofelicidad. Plataforma Editorial

Ulrich M, Keller J and Gröni G (2016). Neural correlates of experimentally induced flow experiences identified in a typical fMRI block design with BOLD imaging. Social Cognitive and Affective Disorder 11(3):496-507.

Manuela Martínez-Ortiz
Acerca de Manuela Martínez-Ortiz 48 Articles
Es un placer darte la bienvenida a mi página web en la que voy a compartir información sobre Neurofelicidad y sus aplicaciones en diferentes ámbitos de nuestra sociedad como son el ámbito de la salud, el escolar, el laboral, y el económico, entre otros. Soy Doctora en Medicina y Cirugía y Catedrática de Psicobiología en la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia. Durante muchos años he trabajado en Neurocriminología, tanto en la biología de la conducta violenta como en las consecuencias que ser víctima de violencia tiene en la salud de las personas.

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